marnuj

Año 3 | No. 11 | 2016.

| La inspiración de la Gruopie

La vida rockstar no sería lo mismo sin la fama, las drogas, el glamour, los excesos y esos mitos envueltos entre riffs, solos y ropa ridículamente extravagante, aun así todo esto valdría una pura y dos con sal sin las incansables seguidoras no de la banda en si, sino de sus personificaciones materiales. Ese fanatismo exacerbado hacia los integrantes es un síntoma inequívoco de que la banda va por buen camino, el estrellato es una estación ya visitada cuando entre la fanaticada sobresalen los empujones y clamores de por lo menos una de ellas.

Por Beele, el groupieless. | Junio 2016


...después dijo que me amaba y se hundió la gillete
Sangró, sangró, sangró y se reía como loca.
No he visto luz, ni fuerza viva tan poderosa,

de todas ellas ella fue mi frase más hermosa...
“Polaroid de Locura Ordinaria” Fito Páez.

Según nos ha ilustrado un clásico empirista experto en la materia como lo tienen que ser un miembro de Led Zeppelin (Robert Plant). Habrá quienes buscan sexo casual con algún artista aprovechando su estancia pasajera por algún concierto; a este organismo bien se le puede llamar literalmente “Star-fucker” solo se tira al famoso o al artífice del momento pero, existe otro espécimen en la fauna fanatiquera. Forman parte del inventario durante las giras, mujeres que viajan junto a la banda, cuidan del artista, substitutas con fecha de caducidad de la novia o esposa oficial. Las féminas con estos requisitos palomeados en su currículo de vida son el regalo carnal de los dioses al rock, son las groupies.

No creo que alguien se atreva a contradecir lo dicho por un master de tal calibre. Robert tuvo sus encuentros con la líder de la escena grupi (si cabe la expresión) en Los Ángeles: Sable Starr. La historia de la morra dentro del tema es vasta. Algunos dicen que perdió su virginidad a los 12 entre las sábanas de Randy California, guitarrista de The Spirit. Otros chismean que se desquintó con Iggy Pop cuando ya tenía 13 años. Lo que sí es un hecho es que éste último habló de ello en Look away. Sable dio origen al término “Baby groupie” (ya sabrán por qué). En su momento de gloria fomento la fama del “Sunset strip” joligudense al frecuentar bares como el Rainbow o el Whiskey a go go. Para inicios de los setenta ofreció una entrevista para la Star Magazine donde se auto considera la mejor grupi de la localidad, además aseguró que tuvo encuentros, encuentros (de esos buenos) con David Bowie, Mick Jagger, Marc Bolan, Alice Cooper, Jeff Beck... pero que sin duda su favorito había sido Plant.

Pamela Des Barres fue “La Grupi” durante los sesenta, una de aquellas, de nivel, volando en el avión privado de Led Zeppelin y en la agenda de Mick Jagger. En sus memorias I'm With the Band, menciona que le atrajo el Rock and Roll cuando se hizo fan de Elvis y posteriormente de los Beatles. Su ascenso a la categoría de grupi ocurrió cuando conoció a Captain Beefheart que como era valedor de Zappa... pus todo se facilitó. Ya en el medio, Frank le presenta al baterista de los Rolling Stones: Charlie Watts, con el cual conoce las maravillas que el Sunset Strip le reservaba. Ya en las calles del brillo californiano se rifó encuentros íntimos con Nick St. Nicholas, Noel Redding, Jimmy Page, Chris Hillman, Keith Moon... Pero sus proezas no se quedaron solo en la cama, formó parte de lo que puede ser considerada como la primera banda de grupis de la historia; las GTO's y su disco “Permanent Damage” fueron patrocinadas y producidas por el mismísimo Frank Zappa (ahí nomás ¡eh!).

A los 17 años Bebe Buell fue descubierta y contratada como modelo profesional, ya viviendo en Nueva York y siendo modelo sale en Playboy además de ser la playmate del mes, con esas credenciales la fama y los rockeros al acecho demoraron poco en llegar. Se dice que Iggy Pop intentó ligársela sin conseguirlo, conoció y tuvo ondas con Stiv Bators. Todd Rundgren y Mick Jagger sucumbieron ante su belleza, misma que superó su hija Liv Tyler, sí, la del vocalista de Aerosmith. En su autobiografía Rebel Heart: An American Rock and Roll Journey confiesa que también destendio las sábanas al lado de: Jimmy Page, Rod Stewart, Mick Jagger, David Bowie (cada uno en su momento) pero, que su verdadero amor fue el genial Elvis Costello.

 

Por azares del destino Gregg Allman de los Allman Brothers conoció a la aún púber Shannon Michelle Wilsey (mejor conocida en la industria porno como Savannah) lo acompañó de gira volviéndose grupi de la banda durante algunos años. Terminada su aventura comenzó a salir con Bill Sheehan, bajista de Mr. Big. Durante sus años mozos Slash, Billy Idol, Vince Neil, Jason Swing... también compartieron los placeres de estar entre sus piernas. En el 91 ya con algunos billetillos ahorrados se operó los senos e incursionó en el cine para adultos, logrando la realización de más de 100 películas de esta onda. En el 94 cuando manejaba su Corvette tuvo un accidente, el cual le dejó como secuela un rostro lleno de cicatrices; tras ello decide dispararse en la mismísima cara para terminar con su vida, no de inmediato pues murió horas después en el hospital.

Quien sabe cuándo y bajo qué circunstancia brotaron las primeras hirvientes burbujas grupis. Tal vez fue hacia el tardío clasicismo del siglo XIX en geografías Austriacas, cuando un vienés organizaba las famosas pero poco apreciadas “schubertiadas”, reuniones entre camaradas y admiradores del centro de atracción Schubert, donde él podía (o no) componer alguno que otro mal afamado “lied”. Y es que Francisco Pedro puede ser un ancestro de lo que ahora conocemos como rock-stars; en un mundo musical donde las exquisiteces sinfónicas rifaban, Franz fue conocido por elaborar breves composiciones de repetitivas notas melódicas para acompañar la lírica de sus compas, o séase el antepasado del pop. Chance y en una de esas, ahí conoció a quien lo contagiara entre divertimentos amatorios de la causa de su muerte: sífilis. Porque resulta fácil imaginarlo durante aquellas reuniones con destilados en mano, chascarrillos y versos como palabra, a un Peter ligándose a dos que tres que desvanecían y no precisamente a causa de su maquillaje con plomo, sino por que caían embelesadas frente a la figura que encarnaba sus deseos. Musas que lejos de acosar la carente fama de Schubert, perseguían el virtuosismo en la figura del artista. Nada mal para alguien infravalorado en vida y precursor de una corriente hasta entonces desconocida: el romanticismo. Nada mal para el verdadero antecedente de la máxima rock-star por excelencia: Grupis, drogas y Rocanrol.