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Año 2 | No. 7 | 2015.

| El Librero

En este inicio de ciclo Marnujiano, no podíamos dejar de lado la fantasía, eso que le queda al Hombre para poder atravesar las peripecias de un mundo real y que además incentiva su mente para ir un paso adelante, pero lo cierto es que pocos escritores se aventuran en esta tierras desconocidas, y además hacen de ello un deleite para quienes los acompañamos en sus singulares travesías.

Por Itzel Santos / Abril 2015


Uno de los principales y aún muy vigente viajero de esos mares profundos con promesas exóticas para quienes deseemos formar parte de su tripulación, es el escritor Julio Verne - Jules Gabriel Verne, nacido en Nante Francia por allá de 1828.

Hombre de mente incansable y de imaginación fructífera, nacido en el seno de una familia Burguesa dedicada al negocio portuario, de padre abogado, descubrió aún siendo muy joven y ya sobre los caminos profesionales andados por su padre, que lo suyo no era el litigio, sino las aventuras mezcla asombrosa de su imaginación e información científica totalmente fresca, lo que hace de sus escritos algo exquisito y con una delgada línea que separa lo real de la ficción, no por nada es uno de los pilares de lo que en literatura llamamos ciencia ficción.

Él comenzó a escribir obras de teatro y comedias, lo que le acarreo graves problemas familiares al negarse a seguir los pasos de su progenitor, fue hasta 1863 que vería la luz su primer escrito sobre viajes extraordinarios.

Cando las tempestades económicas pasaron, Verne tuvo bajo su propiedad 3 embarcaciones, mismas que utilizó para viajar mucho y así nutrir aún más sus odiseas escritas.

Una de sus máximas obras es Viaje al centro de la tierra, obra que fue editada hasta 1864, sobra decir que esta historia tiene que ver con una añoranza que aún hoy en día sigue siendo para la humanidad una fantasía pues ni siquiera ha podido ser superada ni por el tiempo, ni por los avances científicos y tecnológicos de este milenio en el que estamos envueltos.

Tan es así que apenas en este 2015, se siguen haciendo investigaciones por parte de la NASA y se pretende tratar de llegar un poco más abajo mediante algún túnel ya sea marítimo o terrestre.

También hay que decir que este tema no es nuevo, pues antes ya se había intentado esta hazaña descomunal y los rusos fueron los que más avanzaron desde la península de Kola, con un pozo que pretendía llegar a los 15.000 mil metros de profundidad, que los expertos aseguran que no es más que la  pequeña porción del 1% de la distancia real al centro de la Tierra, los trabajos se iniciaron el 1974 y pararon en 1992, debido a que se encontraron con altísimas temperaturas que impedían el buen funcionamiento de la maquinaria y se quedó varado a una profundidad de 12, 592 mil metros de profundidad.

Se dice que los geólogos rusos aún mantienen un laboratorio geodésico a una distancia de un poco más de 8.000 mil metros dentro del túnel, pero se ha visto poco probable que la obra se continué.


Así que en nuestra imaginación seguiremos con la versión de Verne, con mares en el centro de la tierra, hongos gigantes, humanos descomunales como titanes griegos y mundos llenos de dinosaurios vivientes, a los que se puede acceder de manera más natural, sí arriesgada,  pero menos inhóspita como lo es por el cráter de un volcán inactivo, aunque la salida de esa aventura no deje de ser precipitada y además bastante lejos de donde se inició, pues las entrañas de la tierra, además de secretos, esconden un cuerpo totalmente viviente que se conecta de norte a sur por sus venas de lava candente, o al menos así nos los deja ver Jules.

En fin no dejemos de leer y de soñar para que estas bellas historias casi imposibles sigan existiendo y muchas más nazcan y alimenten la mente a veces dormida de los seres humanos, envueltos día a día en la apatía del smog citadino.


Y sí lo que buscan es variedad en este género, hay tela de donde cortar, por mencionar a algunos tenemos:

Adán y Eva todavía
H. G Wells y su Máquina del tiempo.

Adán y Eva todavía
Ray Bradbury y sus Crónicas Marcianas.

Adán y Eva todavía
Aldo Huxley y su Mundo Feliz.

Adán y Eva todavía
Isaac Asimov y sus Sueños de Robot


O qué tal las compilaciones de ciencia ficción que Alfaguara tiene entre sus ediciones.

Vamos… deléitense saliendo de este mundo, ya sea expulsados por un cráter o en una nave espacial, pero vayan más lejos de lo que sus cuerpos les marque como límite terrestre.