marnuj

Año 2 | No. 10 | 2015.

| Viajante

Tenía una insana obsesión por las drogas, sus amigos las usaban desde la preparatoria pero él nunca tuvo el valor de hacerlo, moría de ganas, quería sentirse aceptado como todos, formar parte de la gente “nice” que lo hacía. Esos que iban a los bares, a las fiestas en departamentos con los números más grandes de los pisos de las torres más altas que inundaban los alrededores de la ciudad. 701, 608, 509, pero él nunca perteneció a este grupo de gente, siempre buscó otras cosas, andaba por el mundo tratando de explicarse el porqué de tantas cosas que no entendía, de esas miradas desesperadas y frenéticas de la gente...

Ilustra. Yurex Omazkin | Diciembre 2015


VIAJANTE

Buscaba una razón para entender el mundo y saborearlo de manera diferente. Buscaba e investigaba de manera casi obsesiva y demente lo que quería, quería darle sazón a su vida. Encontraba la información que buscaba y lo iba anotando todo en una pequeña libreta de forro rojo con la que andaba para todos lados. Toda información relevante sobre las drogas la anotaba en esa pequeña libreta...

Sus manos nunca se separaron de ella, nunca dejaba de tocarla, era un objeto casi sagrado; el tenerla en mano le provocaba una sensación de poder, como si pudiera absorber todo el conocimiento que esta tenía escrito.

Pero al final no sabía qué hacer, deseaba ir al siguiente nivel, la búsqueda por momentos se estancaba y se desesperaba. Para sus padres era una sombra extraña, era el menor de tres hijos que según ellos buscaba la forma de llamar la atención pero que no lograría hacer nada en la vida. Para ellos no importaba, estaban demasiado ensimismados en sus proyectos y en sus cosas como para hacerle caso a ese pequeño engendro que nació por casualidad. No se sentía mal porque sus padres no lo hubieran querido al nacer, ni porque no le hicieran caso...en realidad no le importaba nada de eso. Sólo quería seguir investigando, seguir acumulando recetas de cómo lograr la mejor droga conocida por el hombre... quería liberarse de todos y de todo de una vez por todas.  

Día tras día dejaba de lado las fiestas y las salidas, se volvió casi un eremita....caminaba cada vez distancias más largas, hablaba con pobladores de lugares lejanos, nadie le decía nada, a nadie le importaba. El seguía y seguía, sus salidas se hacían cada vez más frecuentes y la barba que antes se negaba a salir ahora le cubría casi toda la cara, él creía y quería que todo fuera diferente y trabajaba para que eso sucediera día con día. En su cumpleaños, sus papás siempre preparaban la misma rutina; llevarlo a comer algo fuera en un restaurante no tan común como los vips y esas porquerías, regalarle algún libro, hablar un poco de nada durante la sobremesa, llegar a la casa y cada quién ir a sus habitaciones a seguir la vida como normalmente lo hacían. Él tenía otros planes, llevaba años investigando una mezcla de plantas...buscaba el elixir que lo llevaría al entendimiento del universo por medio de substancias que alteran los sentidos. No lo había logrado, le faltaban unos pocos de ingredientes y quería que todo estuviera listo para su cumpleaños número 25.

Andaba como loco recorriendo diferentes lugares del df y sus periferias, hasta había gastado la mayoría del dinero que ahorraba para poder salir a visitar a los chamanes y brujos más famosos y poderosos del país; ya casi estaba todo listo...las proporciones calculadas según su peso y el día que había nacido...se estaba preparando para la experiencia más increíble que existiera en el universo y nadie sabía nada. Se preparó con ahínco ese día, se levantó temprano e hizo todo lo que debía hacer con mucha diligencia y sin sentirse agobiado por nada, la suerte de su vida estaba en el aire ese día. Se sentía nervioso, el corazón latía cada vez más fuerte dentro de su caja torácica, sus ojos no paraban de moverse se movía de un lado a otro. Eso que aún no había probado nada de la mezcla de substancias que tenía en la mano derecha en un cuenco de barro el cual estaba bendecido por varios sacerdotes...se sentía nervioso y no sabía lo que pasaría. Mientras los papás se alistaban para el gastado y repetitivo ritual, él quería sorprenderlos y hacerles ver como toda su realidad estaba basada en un error, en una falla, no entendía cómo es que no podían ver lo que él veía. Ingirió el brebaje lentamente, lo saboreo a cada trago, cada mililitro se hacía más pesado y con esfuerzos logró terminarlo.


Se recostó en la cama a un lado de la ropa que según sus padres debería ser usada para la cena de gala de un cumpleaños que él no necesitaba ni quería. Comenzó a sudar, se movía inquieto de un lado a otro de la cama tenía ganas de gritar un calor inmenso se apoderaba de su cuerpo, se retorcía, quería gritar pero ningún sonido salía de su garganta...Sus padres tocaron la puerta para preguntar si estaba listo...no escucharon respuesta del otro lado de la puerta...abrieron con sus llaves maestras de toda la casa el cuarto y solo encontraron el traje y las ropas con las que vestía su hijo horas antes empapadas en sudor y un tenue rayo de luz brillo y desapareció pocos instantes después... por fin era libre...