COATLICUE
SABORES CHILANGOS

Hablar de misticismo es hablar de religión y de magia, de tradiciones e ironías, de sectas controladoras con planes mundiales y ritos abiertos que enajenan masas, pasados arraigados y futuros idealizados, santitos milagrosos y remedios para el alma.


Por lo que brujas de catemaco, clarividentes, santeros de cuba, chamanes de Siberia, sacerdotes y farsantes se combinan en una gran ciudad dejando los cuentos y creando una realidad mezclada, una fusión de conveniencias y conformismo, impregnado a las culturas con una gran mezcolanza de creencias por necesidad.

Por Dnakane.

1.- ¿Cuántos ateos se vuelven religiosos porque 2 tipos se suben al camión gritando esto es un asalto?
2.- "todo mundo quiere que exista un dios cuando... está el delantero rival en el área chica del Necaxa” (¿Hay vida en la tierra?- Juan Villoro).


Pero mucha gente al hablar del tema esotérico lo hace sin saber y sin conocimiento, "así nos enseñaron, y así lo hacemos”,  es como una receta de comida que pasa de mano en mano y se convierte en tradición tal vez se pierda la esencia o se refine el gusto conforme a la clase, pero siempre hay cambios, "todo es relativo"  decía Albert Einstein, cada patrón de espiritualidad es individual cada quien tiene su versión y su experiencia. 


Muchos nuevos adeptos se unen a las largas filas de milagros y pedidos celestiales, porque en estos tiempos de crisis, ya son más lo que tienen que pedir ayuda divina. Así el DF  se ha vuelve una ciudad con múltiples preceptos espirituales que mezclan realidades y leyendas, ganancias de miles de pesos y negocios bien remunerados que lucran con la fe.


En "chilangolandia", a pesar de que las energías negativas convergen con el smog y que la corrupción y las culturas mezcladas se auto-llamen sincretismos, el mercado de SONORA, ubicado en Fray Servando Teresa de Mier, es uno de los centros de comercio con mayor folklore y tamaño de la ciudad, que aún contiene similitudes con los tianguis prehispánicos y mercados de otros pueblos o comunidades de México.


Su origen es multicultural, pues gente de Veracruz, Zacatecas y  Oaxaca, por mencionar algunos, llegaron a barrios como: la candelaria, el centro, la merced y Moctezuma, llenando el mercado de colores, sabores y olores mágicos, compartiendo su sabiduría a través del tiempo, contagiando su algarabía provinciana y contando anécdotas de sus usos, costumbres y de recetas antiguas que recibían de herencia. Comentan que el uso de hierbas, maderas e infinidad de artilugios naturales  para múltiples fines, se extiende mucho antes de la conquista por todo México.


Pero detrás de ello y de las devociones de la corriente principal, el mercado se envuelve en un contexto místico, un lugar con brujos y adivinos que enseñan sus doctrinas y de adeptos que quieren aprender o formar parte de algún culto o religión.

 

Un manojo ocote encendido sobre una olla, ademanes complicados y posturas misteriosas, arrodíllate y reza un credo al revés, empezando por el "amen" para concluir en el "...padre dios en ti creo"; fórmula para sacar de apuros a la más comprometida.- (El diosero - Francisco Rojas)


No sólo pasa en barrios bajos ya que políticos y empresarios recurren también a la magia, con sus "ritos de poder". En los años 80's la gente que iba al sonora recurría a servicios por falta de trabajo, amor o salud, pero en la actualidad la muerte, la magia negra y el ocultismo se vuelven populares.


El San Antonio de cabeza relegado por San Judas, Tonantzin por Guadalupe, figuras por cruzes, templos por iglesias, son factores que envuelven al chilango en esa vida mágica, celestial y llena de suertes. Desde limpias con manojos de hierbas y huevos para sacarte todo lo malo, elekes para protección, sacrificios y cultos, son soluciones para males de todo los tipos, remedios para cada uno de ellos, desde lo blanco y lo puro hasta la maldad renegrida.


Así es como el mercado de sonora se mezclan infinidad de manifestaciones energéticas importadas y espíritus en armonía con acentos extranjeros.


Un poder misterioso  habita en el chilantown, diría bocafloja, en sí misma la ciudad de México contiene esos pintorescos toques mágicos en cada rincón y  por doquier, y a la vez, si dejáramos atrás las pretensiones y nos dejáramos llevar por ella, seríamos mágicos también.


NO HAY NADA INVISIBLE PARA LOS OJOS QUE QUIEREN VER- Francisca Zetina bruja de Catemaco


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