DE PELÍCULA
EL LIBRERO

José Luis Zarate Alejandro Caballero

LA CLASE DE DANZA
Por Verena Velázquez.


Lo volvió a ver el martes pasado, después de la clase de danza; y, como siempre, de reojo, discretamente, y lo más velozmente posible de modo que él no lo note demasiado... pero que lo note.


Y así pasó, como cada martes desde hace un mes: Celia toma su clase de danza después de la escuela y al terminar espera el momento en que Paco pase justo enfrente del salón. Se miran sin mirarse, o sea, apenas y se miran. Celia y Paco han tenido este pequeño juego desde hace un mes, no entienden muy bien por qué lo hacen, a sus 10 años de edad no comprenden mucho el sentimiento que éste hecho les causa, pero saben que les gusta. Y así pasa el día, Celia va a la escuela, aprende a dividir, a escribir oraciones compuestas y a hacer uno que otro dibujo sobre la revolución mexicana.


Está feliz porque dentro de dos semanas será el festival de primavera y a su grupo, el 5to "A", le tocó el bailable “La Bamba” típico del estado de Veracruz. Celia es muy tímida, pero le encanta bailar, le encanta su clase danza, le encanta usar su vestuario de Veracruz... sin embargo, lo que más le gusta es ver a Paco. Todas las noches se duerme pensando que algún día se animará a hablarle, "en el festival sí lo saludo" se dice siempre antes de dormir. Es el día del festival y Celia se siente enferma, le sudan las manos, y siente algo raro en la panza, no sabe que lo que tiene son nervios, no por el bailable sino por Paco. Lo mira a lo lejos jugando a las atrapadas con sus amigos.  Sabe que el momento de hablarle  se acerca. Pasan las horas y toca el turno del grupo 3ro A, Celia está lista para bailar y alegrar a los padres de familia. A Paco no le entusiasman mucho los bailables; lo que a él le gusta son los videojuegos y el fútbol, pero Celia llama siempre su atención. Termina el festival, Celia voltea discretamente a todos lados hasta encontrarlo, viene hacia ella, lo mira de reojo, él la mira fijamente, ella lo sigue con la mirada sin parpadear, hasta que él cruza la puerta de salida de la escuela primaria "Gabriela Mistral".


Celia sabe dividir, escribir oraciones compuestas, es muy buena bailando, y nadie hace dibujos más coloridos que los de ella... lo que no entiende es cómo un simple "Hola" puede ser más difícil que las divisiones, las oraciones y los bailables. "A la otra que lo vea sí le hablo", se sigue diciendo. 



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