Sabores Fusión   Colectivos Indígenas

Es bien sabido por todos que somos (la especie humana) el único “animal” con la adorable y fascinante capacidad de “razonar” (los delfines no cuentan),  aunque esto no pareciera importarnos, pues a cada momento coqueteamos con eso que viene de las entrañas y nos hace recordar nuestra animalidad (por eso decía que los delfines no contaban), porque ¿quién dice que nuestras costumbres mas ordinarias, así como nuestra capacidad de pensar, nacieron de nuestra especie humana? Fueron los pingüinos monógamos, los castores ingenieros, los imperios de abejas, y las minas de hormigas, los que inspiraron la entonces creciente imaginación del hombre, ¿pero en que momento el hombre marca su emancipación del orden natural del universo?,¿ de donde nace “eso” que verdaderamente nos hace diferentes del resto de los organismos vivos  en este nuestro planeta?

Por Az Caballero.

Colectivo: Conjunto de personas que tienen intereses y conflictos comunes…

 

 

El buen Freud nos acerca un poco a la respuesta en su “tótem y tabú” donde propone como es que socialmente el ser humano creo reglas y normas para poder abandonar el sistema social animal del macho alfa, donde los hijos relegados unen sus fuerzas para despojar del poder a su padre, y una vez hecho esto se dan cuenta que muerto el padre no podrán dar marcha atrás a lo que les ha dado el poder, la colectividad. Pero esto tiene un costo, uno muy alto, pues los hermanos que se unieron para arrebatar el poder a quien les dio la vida sienten culpa, entonces crean a un padre imaginario, un padre que les brindará todo eso que su padre de carne y hueso no fue capaz de proveer, amor, protección, compresión, aceptación, fue así que los hermanos crearon a Dios. Y con Dios vinieron la religión, los dogmas, las normas, la moral, todos los pilares que servirían para que lo que los hermanos construyeron no se viniera abajo, dando origen a la sociedad.



Los griegos también comprendían la importancia de la colectividad, tanto que miraban a la política como un don regalado por los dioses para beneficio de cualquier humano, por que hay que tener en cuenta que el sacrificio de Prometeo no fue suficiente, pues aún con el fuego del conocimiento los hombres eran víctimas de las bestias, fue hasta que Hermes, por mandato de Zeus, les dio el don que les permitiría sobrevivir en un mundo inclemente, y dejó muy claro que debería ser entregado a cada hombre, el don de la política, el arte de la actividad orientada, ideológicamente, a la toma de decisiones en grupo para la obtención de un objetivo común. Es así como los padres de la sociedad occidental moderna incluían la colectividad como parte de su divinidad y como base su sistema social.

De esta manera es mas sencillo comprender de donde proviene esta especial conducta que tiene el hombre que ningún otro ser vivo experimenta, la “fe”. ¿De dónde saca un hombre fuerzas para recorrer  a gatas los 4.2 km de una de las tres calzadas mas grandes del México prehispánico (calzada de Guadalupe) con nopales en las rodillas? ¿De donde proviene esa voz que llama a los hijos de María Tonantzin a congregarse año tras año?, ¿Qué es lo que tienen en común esos 5 millones de mexicanos que acuden al llamado de la fe? 





Si es verdad que en la historia de la humanidad han sobrevivido muchos “rituales” sociales que sacian esa ineludible necesidad de pertenecer, es importante resaltar el papel que ha tomado la “fe” (religión) en el desarrollo de esa historia, pues fue por fe que tuvimos más de mil años de obscurantismo, fue por fe que murieron cerca de 5 millones de personas en las cruzadas, fue por su fe que mas 100 mil cristianos fueron asesinados en los primeros años de persecución, y por la misma razón cerca de 5 millones de judíos fueron exterminados en campos de concentración; aunque también sería justo mencionar que fue la fe la que hizo a los mexicas dejar Aztlan para fundar la gran Tenochtitlán, fue en una afán de extender su fe que la reina Isabel de Castilla patrocinó la expedición de Colón, y fue por fe que los egipcios erigieron monumentos inmortales, ¿Como no pensar que la fe tiene un papel determinante en el desarrollo colectivo del hombre?

Pero al igual que en todos los rituales colectivos del hombre, la fe no escapa a la naturaleza voluble de nuestra especie, pues así como somos capaces de construir de la nada civilizaciones dignas de recordarse a través de eones, también podemos llegar a ser el virus más mortal e incontenible que haya visto la luz sobre nuestro planeta en sus 4,54 millones de años. De la misma manera pero en un modo muy particular, la religiosidad en la estructura colectiva del hombre es la que, o le permite conectarse con esa divinidad que ha perdido a cambio de la concepción de si mismo, o le hace perderse en su animalidad racional desembocando en una perversidad antinatural, que si bien es bestial, ningún otro animal podría poseer.

Habrá que tomar en cuenta que no es Dios el que nos hace combatir contra nuestra bestia interna, es nuestra capacidad de creer en él, no es que Dios baje de los cielos y obre milagros a juicio suyo, es la fe de millones de creyentes los que los hacen posibles, es la capacidad de creer en algo lo que nos da el único consuelo que nos queda a la especie más solitaria y más prolífera sobre la tierra, es la fe la que no conoce raza, condición social, edad, ni ninguna de esos lastres a los que nos hemos atado, es la que nos hermana en el miedo inevitable a la muerte, es la creencia en nuestra divinidad la que nos ha permitido no exterminarnos (aún), es en lo que creemos lo que nos hace únicos e irrepetibles, es lo que nos da motivo y significado en un universo que pareciera se ha olvidado de nosotros, aunque quizá seamos nosotros los que hemos perdido el camino.

Así que no nos queda más que aferrarnos a creer, creer y entender que somos 7,046 millones de almas empujando en diferentes direcciones, que si bien cada uno tiene su propia alma e individualidad, todos formamos parte del TODO, y que si no somos capaces de evolucionar como especie, si no somos capaces de entender la colectividad como una necesidad pragmática y espiritual y no solo como parte de nuestra cultura obligada,  estaremos condenados a vivir exiliados en este mundo que se cae a pedazos. No subestimemos el único acto genuino de humanidad en nosotros, creer, y no olvidemos que en nuestras manos está, domar a nuestras propias bestias.