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Si tuviéramos que escribir la historia de la comunicación visual en los últimos 50 años, tendríamos que hablar forzosamente de los fanzines y reconocerlos como lo que son, una piedra angular en la evolución de los medios, en especifico de las formas culturales alejadas de las instituciones oficiales; y la razón es sencilla, sin estas pequeñas creaciones literarias no tendríamos gran parte del conocimiento que hoy poseemos sobre los carteles, comics, cromos, animaciones, telefilmes, novelas populares y demás creaciones similares dirigidas a un sector en especifico de la población, mismas que por su naturaleza se quedan dispersas en unos cuantos.

Por Fernando Solares.

La historia de estas “fan´s magazines” comienza en 1926 con “The Comet”, un fanzine editado en estados unidos por unos “freakys” aficionados a la ciencia ficción llamados Raymond A. Palmer y Walter Dennis. La idea tuvo tanto éxito que incluso autores de la talla de Isaac Asimov (1920-1992) empezaron a escribir en este tipo de publicaciones y para 1960 la euforia causada por este estilo ya había llegado a gran parte del planeta. Pero no todo es ciencia ficción y en 1976 surge en Inglaterra “Sniffin´Glue”, fanzine sobre problemas sociales y políticos que inauguró  la era del punk en estas publicaciones.

En nuestro país la onda de los fanzines llegó por el lado punk con el llamado “Fanzine Falso Magazine”, publicado en 1982 por jóvenes que, hartos por la oleada de discriminación que vivían en varios ámbitos, buscaron un espacio libre en el cual pudieran decidir lo que se escribía sobre ellos. Así, desde sus inicios, en México los fanzines han sido un vehículo de expresión entre grupos de jóvenes que socialmente son marginados por su ideología, convirtiéndose en un medio de comunicación alternativo que trata temáticas de cualquier índole.

Pero si nos vamos más para atrás, el periódico “Regeneración” de los hermanos Flores Magón, sembró la semilla de la posibilidad de libertad de expresión en este tipo de medios y aunque su proyecto estuvo lleno de persecuciones y represión por parte del gobierno, sin duda demostraron que cualquier persona puede autogestionar una publicación. Asimismo, la historieta fue de gran influencia para el fanzine en tierras aztecas, ya que no solo la grafica del comic fue retomada por los editores de estas revistas para fanáticos, sino también su forma lúdica de presentar las cosas, haciendo uso de la sátira, lo grotesco y lo cómico, como herramienta de denuncia y crítica social.



Con la idea de tener una total independencia, los fanzines son publicaciones que se hacen con los recursos que se tengan a la mano, recortes de revistas, caricaturas, notas autoeditadas escritas a mano, fotografías, pegadas en hojas que después se fotocopian y se arman, es decir, se acomodan pagina por pagina. Posteriormente se distribuyen de mano en mano, en puestos ambulantes y en tianguis culturales de manera gratuita o con cuotas mínimas de recuperación, mismas que sirven para financiar futuras publicaciones.

En la actualidad, las computadoras con sus modernos programas de edición, han cambiado la forma en la que se realiza un fanzine dejando atrás las revistas de aficionados, y los editores se han convertido en, como dice José Luis Zarate “Fazinerosos Hi Tech”, creando obras que bien podrían competir, en contenido y diseño, con revistas tipo Tvynovelas. Con un buen original, las fotocopiadoras permiten tirajes que van desde un ejemplar a 50 o 100, lo que se vaya ofreciendo según la demanda, lo cual hace que el costo de publicación sea aun menor.

Aunque los fanzines se mueven en un mundo subterráneo, estas revistas representan un importante canal de comunicación directa e independiente, incluso el Museo Universitario del Chopo creó la Fanzinoteca como un lugar que busca compilar, documentar y estudiar publicaciones autoeditadas, mediante una colección que se encuentra disponible para el público en general. De acuerdo con el museo, la importancia de guardar este tipo de publicaciones radica en que subrayan la diversidad cultural y el valor que tiene la experimentación al margen de la cultura y la historia oficial.

Ya sea en grupo o de forma individual, los fanzines son más que simples publicaciones mal copiadas en hojas bond, son un vehículo de comunicación y difusión, directa, personal y poderosa que debido a su naturaleza puede llegar a cualquier persona de cualquier estrato social, con temáticas tan variadas que pueden causarte una sonrisa o hace que recapacites sobre problemas sociales. Muchos se hacen por una razón mera mente artística, otras por razones de denuncia pero todas comparten la misma idea de difusión alejada de las instituciones oficiales, la cual, en el fondo, ha hecho replantear las bases culturales de nuestra vida y ha mostrado una nueva forma de apreciar los productos visuales y las razones que los ha originado.



Por eso, parafraseando a José Luis Zarate, “¿Quién creería las horas que hay detrás de cada página? ¿El esfuerzo que se hace por puro amor al arte? (…) Los fanzinerosos le apuestan siempre a David, y cuidan sus hondas seguros de que llegara la hora de usarlas”, amen.