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KITSCH


Año 1 | No. 6 | 2015.

Kitsch es barato, pasado de moda, bizarro, arabesco, exagerado. Todos tenemos un concepto de lo aceptable en cuanto a las formas del arte aplicado a la vida diaria en lo general, sólo hace falta salir un  poco de esa aceptación para considerar Kitsch aquello que ya no va acorde a nuestra manera de ver lo artístico, ante esta descripción, todo y absolutamente todo es Kitsch. Históricamente en Alemania lo Kitsch era una imitación inferior de lo original, desde la definición original, que tiene muchas interpretaciones, hasta que adquiere sus características idiosincráticas en cada nación, lo Kitsch va coleccionando elementos de cada lugar; en Venezuela, se le puede asociar con lo chabacano, en Perú con lo huachafo, y en México por supuesto con lo que es naco, y es que no hay que olvidar que lo naco es chido y  lo chido es Kitsch.

Por Alfredo de la Mora / Febero 2015


Una de las razones que impulsó la creación de lo Kitsch fue la de producir en serie de artículos para las personas con aspiraciones a un mejor estatus social, al menos en apariencia. Estas clases sociales emergentes en el siglo XIX imitaban estos modos de consumir de las clases sociales mas privilegiadas económicamente, como una forma de mostrar que los métodos de producción determinan los rumbos que toma la cultura de cada región geográfica, como el buen Marx lo diría, aunque ya sabemos que se esta volviendo característico de esta sección citar a ese señor  Carlos que se mete hasta debajo de las narices en todas estas cosas.


En México, se exhibe este arte como una forma vulgar de expresión artística que se muestra de manera ex profesa y que va arraigada con las costumbres y esta repleta de símbolos e iconos característicos de la subcultura en nuestro país. Que decir en chilangolandia, donde al parecer la propia ciudad es una forma exacerbada que se funde con el panorama del gusto Kitsch en la capital. Desde los churros peliculeros del cine mexicano, pasando por la parafernalia comercial de todo tipo en vestimentas, calzado, decoración de hogares, accesorios para automóviles y hasta en la comida, podemos encontrar un toque de lo Kitsch en el modo de vivir y de ser para las personas del Distrito Federal y los demás estados de la república, solo hace falta echar un vistazo a los pasteles y gelatinas que todavía suelen ser el especial para chicos y grandes en las fiestas, desde los barrios chilangos hasta los pueblos en el interior del país, acompañados de personajes de Disney, súper héroes, luchadores, caricaturas famosas y muchos más; los globos con decoraciones y colores pastel, muy característicos de estos eventos, así como otros dulces y confituras del estilo para amenizar la fiesta del niño, la niña, la quinceañera, el bodorrio y el cumpleaños de los abuelitos, es más en México, no se me vayan a ofender, hasta la Virgencita de Guadalupe contribuye al escenario Kitsch, siendo protagonista en playeras, estampas, calcomanías, posters, llaveros, plumas, globos, banderas, anillos, aretes, medallas, tazas, platos, tapetes, llévele… llévele!!!

 Y es que ejemplos de lo que es Kitsch nos sobran, un sólo numero de la revista no nos alcanzaría para nombrar la mitad siquiera (no es sugerencia para los editores), pero en todo el mundo podemos encontrar rasgos de los mismos. Un Ejemplo de esta subcultura en otras partes de la universalidad, podemos constatarlo en Argentina, a través del programa de televisión de antes del 2009 denominado “Duro de domar”, que contaba con una sección llamada “Kitsch Tv”, donde el folclor peculiar de los personajes, independiente al contexto que estamos citando, nos demuestra un poco de las peculiaridades del estilo Kitsch, que es tan variado y ecléctico, y que se representa con ciertas similitudes y diferencias en diferentes contextos sociales alrededor de todo el maldito planeta.1

Hay quienes sostienen que lo Kitsch es una exageración del gusto, así como lo “Camp”, pero sin llegar a una cosa tan irónica como lo segundo, y que podemos encontrar vestigios de dicha exageración de motivos desde el estilo arquitectónico barroco hasta nuestros días.

Las estancias culturales determinan aquello que tiene un valor en relación al arte mismo, los museos, teatros, escuelas, y los mercados, definen los criterios de valoración de lo artístico, la subjetividad inherente al tema es síntoma muy claro de las implicaciones mas especificas de la cultura, su desarrollo, sus desviaciones, vulgarizaciones y, nos diría la  genial locura de Friedrich Nietzsche, que también de su degeneración.

Ciertamente aquí lo que esta en entredicho o más bien en la mira de nuestras apreciaciones es, sin duda, el arte, forma elemental de la cultura que da un sentido diverso a la interpretación del mundo sensible que las comunidades de todo tipo en todos los tiempos. Desde las tribus arcaicas hasta las esferas mas altas de la burguesía, han demostrado interés por proyectar, a través de una visión única, su traducción del medio metafísico en permanente contacto con la familiarización del ser que se expresa y se funde en presencia del arte mismo, empero, ante una línea tan borrosa de lo subjetivo y de las condiciones materiales, espirituales y de voluntad de la asimilación humana, el arte comienza a flotar en vaivén entre la ondeante crecida de las puertas de la percepción que naufragan en las costas del inconsciente colectivo de la humanidad, que se encuentra una vez más  en el distanciamiento de si misma y de todo el mundo.

(1). Manera en la que se refiere Bono al planeta tierra en un episodio de los Simpson.