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KITSCH


Año 1,no. 6,2015.

| La Butaca. Teatro

La técnica y la estructura son elementos clave para considerar artística casi cualquier forma de expresión. Cuando hablamos de teatro, sabemos que el elemento principal es la acción, la cual se manifiesta en el carácter de los personajes; después, hay un tema y una forma de abordarlo (género dramático); en seguida, una estructura narrativa, diálogos, etcétera. Cuando una obra cumple con todas estas características, podemos decir que es artística. Sófocles, Shakespeare, Ibsen, Chéjov, Lorca y Miller son grandes autores porque sus obras cumplen con una estructura similar. ¿Pero qué pasa cuando los dramaturgos intentan abandonar la estructura? ¿Qué es eso a lo que se le llama teatro kitsch?

Por Javier González / Febero 2015


Es difícil definir el concepto kitsch, pero básicamente se entiende como una imitación del arte pretenciosa y llena de mal gusto.  Se dice que deriva de un término alemán que significa "barrer mugre" y que la palabra comenzó a ser usada en Múnich en la década de los 60 para describir dibujos de muy mala calidad. De este modo,nos queda claro que lo kitsch es una  parodia de lo que supuestamente debe ser el arte, un intento por confrontar la idea preestablecida, romper la estructura y, a la par, criticar el tiempo y el espacio en los que existe la obra kitsch.

En la teoría del drama existen tres niveles o dimensiones con las que concebimos el mundo: la universal (establecida por la realidad, eso a lo que Jung denominó inconsciente colectivo), la humana (establecida por cada ser humano de manera personal, es el estado natural del individuo) y la social o cultural (es decir, las reglas morales existentes en determinada época). La visión humana siempre está debatiéndose en su relación con la visión universal y la cultural; es decir, entre lo real y artístico o lo moral y justificable.


La estructura aristotélica plantea una valoración universal de los temas: que los temas y personajes siempre deben ser arquetípicos, lo cual significa que deben representar las mismas cuestiones esenciales para todas las culturas en todos los tiempos. Y justo en el otro extremo se encuentra la concepción social; es decir, temas delimitados por los valores de una cultura en determinados tiempo y espacio, ya que éstos cambian conforme cambian los valores que se establecen en la sociedad. Esto es lo que el movimiento kitsch critica.


Lo kitsch es la crítica natural a los valores sociales que se establecen en cada época; por ejemplo, durante mucho tiempo, se pensó que el arte y la alta cultura debían estar en una galería, en un espacio pulcro y ante la mirada juiciosa de los intelectuales. Entonces durante los 60 surge un movimiento que trata de redefinir qué clase de objetos son arte, al sacarlos de su contexto natural, ya que por el simple hecho de sacar un objeto de su contexto se vuelve artístico (lo que son las “Latas de sopa Campbell” de Andy Warhol).

En el caso del teatro también han surgido obras que tratan de redefinir la idea de lo que es artístico, tenemos el ejemplo de “La Cantante calva” de Eugène Ionesco, quien con su obra replanteó el uso de los diálogos, pues llega un momento en el que nada de lo dicho tiene sentido; sin embargo, algo está pasando en la escena. Por otro lado, encontramos “Esperando a Godot” de Samuel Beckett,  obra en la que se dice mucho y parece que no pasa nada. También está “Ubú Rey” de Alfred Jarry, que renovó elementos como la iluminación y el vestuario. Estas obras son consideradas teatro del absurdo, aunque también podríamos definirlas como kitsch.

Finalmente, me gustaría recomendar la lectura de dos obras nacionales llenas de absurdo y mal gusto: “Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho (o de cómo los elefantes aprendieron a jugar canicas)”de Gerardo Mancebo del Castillo, un perfecto ejemplo del absurdo nacional desde el mismo título, curiosamente muy bien estructurado; y “Un torso, mierda y el secreto del carnicero”de Alejandro Ricaño, una obra llena de mal gusto, mierda y critica.

Bibliografía

Mancebo del Castillo, Gerardo. Teatro de la Gruta. “Las tremendas aventuras de la capitana Gazpacho o de cómo los elefantes aprendieron a jugar canicas”. México: Fondo Editorial Tierra Adentro (306), 2001. ISBN (970-18-6706-8).

Ricaño, Alejandro. Teatro de la Gruta V. “Un torso, mierda y el secreto del carnicero”. México: Fondo Editorial Tierra Adentro (229), 2005. ISBN (970-35-0986-X).