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KITSCH


Año 1,no. 6,2015.

| La Cara Kitsch de la Religiosiad

Alrededor del mundo entero, el ser humano siempre se ha preocupado por mantener la creencia de que existe algo superior a él, algo que le ayuda o castiga, y no es que sea malo, a veces las situaciones quedan demasiado grandes para poder lidiar con el estrés que éstas nos traen.

Y sin querer ofender a nadie, lo cierto es que cualquier culto religioso puede ser algo kitsch, según lo ajeno que sea a nosotros, pues socialmente hablando, nunca es sencillo comprender las creencias de otros y más aún cuando no pertenecen a nuestra  cultura causando incluso una percepción de ridiculez acerca de ellas.

Por Itzel Santos / Febero 2015


Pero lo cierto es que en el mundo, el culto religioso más grande y por ello predominante y aceptado es el católico, sin embargo fuera de él y bajo su sombra también se han ido creando ramajes de índole más popular que bien pueden ser tomados como kitsch, aunque en su raíz sean catolicismo puro, entre ellos tenemos la devoción que delincuentes mexicanos o colombianos pueden tener hacia “la Virgen de la soledad” según dicen, la más efectiva deidad para efectuar su “labor” como es debido, pues en México la asocian a una soledad de ausencia física y no a una soledad emocional, como lo connota su propia oración:
“Tú que sufriste tanto alivia mis dolores
Tú que te viste tan triste y desolada
disipa mi tristeza,”

Pues como todas las vírgenes, ella es madre de Dios y se le nombró “de la soledad”, por el vacío y la aflicción tan grande que dejara en su corazón la muerte de su hijo; sin embargo los ladrones, se dicen se encomiendan a ella para que no haya nadie presente en el lugar en donde llevarán a cabo su fechoría.

Y si nos remontamos a Colombia, encontraremos, que la realidad supera la ficción, y que sí es real la existencia de la llamada “Virgen de los sicarios”, que en realidad en el culto católico es nombrada como “María auxiliadora”, y en la oración que le corresponde oficialmente a ella lo que se le pide es que ayude a bien morir, es decir sin tanto sufrimiento a quien ya le llegue su hora final.

Sin embargo en la realidad latinoamericana, más específicamente en Colombia, se dice que quienes creen en ella de manera popular y para  que sus fines delictivos marchen con bien para ellos, lo que rezan es la oración de otro santo católico llamado “El justo Juez”, y de la oración que le pertenece a él, extraen el siguiente fragmento:

“Si ojos tienen que no me vean, 
si manos tienen que no me agarren, 
si pies tienen que no me alcancen, 
no permitas que me sorprendan por la espalda, 
no permitas que mi muerte sea violenta, 
no permitas que mi sangre se derrame, 
tú que todo lo conoces, 
tú que conoces mis pecados, 
pero que también sabes de mi fe, 
no me desampares. AMEN”

De esa plegaria existen varias versiones, algunas incluso especifican la petición de no caer en vergüenza por ir a la cárcel. Incluso se narra que con ella y la imagen de la Virgen, por allá de la década de los años 90, los sicarios colombianos efectuaban ritos en donde curaban por 5 días seguidos, las balas que utilizarían para sus contrarios, para que ninguna de esta errara la dirección.

Aunado a estas segundas versiones de lo oficial, tenemos  que la religión se ha ido modificando a través del tiempo, siglos atrás nada que no fuera de valor podría estar cerca de una imagen, ahora envueltos en un mundo globalizado y lleno de asaltos, ya lo que adorna a las imágenes de los santos son objetos comúnmente “hechizos”, es decir coronas de lámina pintadas de color oro, flores no naturales y de plástico, veladoras no de cera, sino eléctricas  y por si fuera poco, como en México nos pintamos solos, hasta inventamos (no los retomamos de lo oficial, los creamos), tal es el caso del famoso Jesús Malverde, quien fue un cuatrero de Sinaloa, que vivió allá por finales de 1800.

A este personaje lo que lo hizo especial a la vista de las personas, según las leyendas que se narran, era su excesiva compasión por los más necesitados, pues dicen que él siempre robaba para los pobres, sin embargo si es así, me pregunto ¿Por qué el personaje de Chucho el Roto, quien  era contemporáneo de Malverde y también fue un bandido justo, según las historias populares, no alcanzó el escalón para convertirse en santo?

En fin, lo cierto es que Malverde ahora tiene un día especial para festejarlo, que es el 3 de mayo, día en que se dice entregó cuentas con su creador, y por si fuera poco en su natal Sinaloa, en el estado de Culiacán yace la primera de sus capillas, digo la primera, porque ahora hasta en Colombia tiene su casita para que sus fieles le hagan peticiones.

Es tan kitsch su culto, que en lugar de ponerle una veladora, también le dejan fajos de billetes de juguete, cualquiera que no se encuentre en el mismo canal, pensará que es una broma, o a lo mucho un performance para ver hasta dónde llega la creencia supersticiosa de los seres humanos, pero para sus fieles es algo real y cada año tiene miles de feligreses  que incluso se tatúan su imagen para llevar su protección a donde quiera que vayan, así en su festejo anual todo se cubre de música de banda, comida  y algarabía.


Y no sólo los mexicanos o latinoamericanos tenemos  creencias de este tipo, para muestra de ello tenemos a los orientales con su “Manekineko”, más conocido como “Gato de la suerte”, que cuenta entre sus orígenes con relatos populares en los que el buen corazón de un gato salvó a una persona poderosa de morir en el destello de un rayo un día de tormenta, o en el que el recuerdo de un gato amado por su anciana dueña, la saca de la miseria cuando se le presenta mediante un sueño.

Originalmente la imagen de este minino era hecha de porcelana, actualmente es de plástico y los hay de varios colores, con distintos significados cada uno, pero eso sí aunque de plástico, altamente respetado.

Y así en cada cultura podríamos encontrar devociones que a nuestra vista parezcan de mal gusto y poco creíbles, pero la espiritualidad es tan universal e inherente al paganismo del ser humano, que hasta una piedra es digna de ser venerada y de ofrecernos favores que al final del día se reducen a una palabra:  “magia”, así que  si son de los que no creen en religiones, pero creen en otros objetos, ya no se sientan freaks, es sólo nuestra porción kistch haciendo de las suyas en nuestra vida.