marnuj

Año 2 | No. 8 | 2015.

| El pozole en el México prehispánico

¿Somos lo que comemos o comemos lo que somos? Comer es una necesidad biológica para la sobrevivencia del hombre, sin embargo, ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿con quién? comemos es también una práctica social relacionada con las identidades, espacios, rituales, estructura familiar, creencias y costumbres de las sociedades.

Por Claudia Luna | Julio 2015


Expresiones simbólicas
Comer te identifica y te da un estatus en la sociedad. En este aspecto, el pozole es un platillo que se asocia inmediatamente con la mexicanidad; se relaciona con la  identidad del mexicano. En su origen, el pozole (del náhuatl pozolli, de tlapozonalli, “hervido” o “espumoso”), durante la época de los aztecas, era un plato ceremonial destinado a las festividades religiosas que sólo podía ser ingerido por el emperador o los sacerdotes del más alto rango.

Según un estudio realizado por el antropólogo Miguel Botella, director del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada, se reveló que en el México prehispánico, tras los sacrificios rituales en los que se ofrecían los corazones de la víctima a las deidades, el resto del cuerpo se cocía con maíz y era repartido entre todos los participantes en una especie de acto de comunión o sólo entre determinados sacerdotes.

También cuenta Fray Bernardino de Sahagún en su Historia general de las cosas de la Nueva España, la práctica antropofágica de los habitantes del México prehispánico, su asombro y horror al ver que la carne que le daba sustancia a este platillo era la humana, proveniente posiblemente de alguno de los guerreros sacrificados en los ritos solares, atribuyeron al hecho un significado salvaje y anticristiano.

¡Y el cerdo llegó!

La aberración que causaba la práctica de añadir carne humana al platillo, dio paso a una importante etapa de transformación del mismo. A la llegada y conquista de los españoles, la sustitución de la carne humana por la del cerdo (que “aparentemente” tiene un sabor similar) parece haber sido la consecuencia lógica del proceso de adaptación que produjeron los colonizadores.

Entonces, la carne humana fue sustituida por la de cerdo, animal que, domesticado, fue introducido por los españoles al Nuevo Mundo. De tal forma, el platillo se diversificó infinitamente, aunque el significado primigenio quedó oculto pero no olvidado.

Además de la adición de la carne de cerdo, la llegada de nuevos ingredientes y especias llegadas de la India diversificaron a la receta ancestral, dándole un nuevo significado en cada cucharada. Dejó de ser un platillo único para reyes y sacerdotes: todos podían consumir un plato de pozolli.


Ingredientes como ajo, cebolla, especias como orégano, laurel o tomillo, además de diversas salsas a base de chiles formaron la nueva cara mestiza del platillo. Actualmente, se conocen tres caras del pozolli: blanco, rojo y verde. Dependiendo de la región en donde se elabore, los ingredientes varían, según la oferta gastronómica local del estado, sin embargo, el fin del platillo es la misma desde su origen: comer y pertenecer, celebrar la vida y compartir.

Fuente consultada: Soustelle, Jacques (1983). El universo de los aztecas. México: FCE.


Así que sin más preámbulos, te dejamos este vídeo donde aprenderás a preparar pozole verde. ADVERTENCIA: ningún humano fue lastimado durante la grabación.