Es muy cierto que los “textos escritos u orales de corta extensión” aparecen a lo largo de todos los tiempos, por ejemplo: instrucciones, sumerias y egipcias, fábulas, adivinanzas, parábolas, epitafios, graffiti, etcétera; pero, el microrrelato hoy, puede (y debe) verse como una de las más recientes (re)configuraciones de la escritura fragmentaria y/o breve.

Pero… ¿Qué significa toda esta verborrea?

Por Ramses Fonseca


“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba tuiteando.”

Significa que, en el futuro, los libros de historia hablarán de cómo los 140 caracteres de Twitter revolucionaron la micronarratividad... y si tomamos en cuenta que vivimos la época de la sopa instantánea, las relaciones de una sola noche, la mensajería express y el estrés de la siempre apresurada existencia micro-narradas, eso resulta ser muy serio; entonces, como versan los poemas caníbales de José Luis Calva Zepeda, “vámonos por partes”.

Primero ¿Qué es Twitter? Twitter es un blog, un microblog que permite entradas de 140 caracteres de longitud, acompañarlas con fotos o videos de solo algunos segundos de duración, así que tuitear es microbloguear (o sea, microbloggin’) pero… ¿Qué es microbloguear? ¿Qué es bloguear? ¿Cómo esos 140 caracteres pasarán a los libros de historia? ¿Porqué hay gente que sigue revisando su Hi-5? ¿Todos los followers de #EPN en Twitter son peñabots?

El blogging (bloggin’ , porque se lee más cool), a resumidas cuentas, es la acción de publicar on line textos, artículos e historias, con una periodicidad muy alta y que se presentan en orden cronológico inverso (o sea, lo último que se ha publicado es lo primero que aparece en la pantalla).

Es muy frecuente que estos blogs dispongan de una lista de enlaces a otros blogs y a otras páginas para ampliar información, citar fuentes o hacer notar que se continúa con un tema que empezó otro blog. También suelen disponer de un sistema de comentarios que permiten a los lectores establecer una conversación con el autor y entre ellos acerca de lo publicado (gracias, wiki). Es muy común que estos blogs sean utilizados como “diarios personales” de los bloggers; bloggers que (mucho antes del Hi-5) se “reunían en foros de chat para interactuar (sí, como no) con otros bloggers. Pronto el affair de los blogs y las salas de chat parieron el engendro que evolucionó al concepto tan familiar para nosotros hoy en día como lo es el Facebook o el Twitter (así, con english pronunciation y todo el pedo) y toda esa amplia gama de opciones para “socializar” vía “redes sociales en internet”que la señal del wi-fi pueda aguantarnos.

Esta modalidad de “redes sociales” pusieron de moda algo conocido como microbloggin’, que no es más que la práctica de publicar pequeños fragmentos de contenidos digitales (que bien pueden ser texto, imágenes, enlaces, vídeos cortos, etcétera) en Internet y que a muchos (cada vez más) les ofrece un modo de comunicación “orgánica” y espontánea que, además, captura la imaginación del público. Para otros, no es más que campo de cultivo único para el resurgimiento de un género literario entero: El microrrelato.

El microrrelato (a.k.a. microcuento, cuento brevísimo o minicuento) es una construcción literaria que se distingue de entre la novela y el cuento por su característica principal: la brevedad de su contenido.

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.”Augusto Monterroso
(y su cuento en siete palabras)


Los cambios culturales de la época moderna, en la segunda mitad del siglo XIX,  junto a otras innovaciones en campos como el de la música y la arquitectura, propiciaron el surgimiento de las narrativas mínimas, que entre la explosión de las “vanguardias” de la literatura en español con su “renovación expresiva” y la proliferación de revistas que exigían textos breves ilustrados para llenar sus páginas culturales, popularizaron el microrrelato y encontraron su mayor expresión en los autores hispanoamericanos del siglo XX.

Ramón Gómez de la Serna(1888-1963), creó las greguerías, que son textos breves semejantes a aforismos (Aforismo = declaración u oración que pretende expresar un principio de manera concisa, coherente.) y que también están teniendo un inesperado resurgimiento con Twitter, que generalmente constan de una sola frase, escritos a una sola línea y de una forma aguda y original para expresar pensamientos filosóficos, humorísticos, pragmáticos, líricos, o de cualquier otra índole. Rubén Darío (1867-1916) y Vicente Huidobro (1893-1948) publicaron minicuentos desde diversas estéticas, junto a ellos, el mexicano Julio Torri (1889-1970) y al argentino Leopoldo Lugones (1874-1938) son considerados como decisivos precursores del actual microrrelato.

Me pregunto ¿Qué sería de ese monstruo que es la industria de la publicidad (y que rige nuestros modernos tiempos modernos) sin la micronarratividad? Porque estoy seguro que esta forma de escrituracambió a la publicidad, pero el microbloggin’ cambió a la micronarratividad.

Si hace unos años (bueno, casi un siglo) se hablaba (y escribía) del cuento corto, del micro cuento, ahora se teclea el nanocuento. Internet y los mensajes de texto, o SMS, se han convertido en parte cotidiana de la vida de la gente, y como parte de esa vida, el arte se ha afectado (ya saben, por aquello de “el arte imitando la vida…”). En el mundo globalizado y con la masificación los E-book, periódicos y revistas on line (como Marnuj, for sure!), los blogs, el Facebook y ahora el Twitter, la nanoliteratura se ha convertido en una opción de condensación de ideas, donde los más diestros (sí, señor don José Luis Zárate, me refiero a asté), sin perder la magia de las imágenes literarias, transmiten al lector todo el potencial de una obra en pocas palabras.

Si algo ha quedado claro a través de la historia de la humanidad es que la literatura ha sabido pasar exitosísimamente de las paredes de las cuevas a las láminas de papiros y de ahí a las hojas de papel ¿Porqué habría de limitarse ahora? ¿Porqué no mudarse a los ceros y unos? Es un hecho que la gente, así como ya no escribe en tablillas de arcilla, tampoco escribe diarios… pero ahora actualiza estados en feisbuk, comparte fotos en Instagram y así como en tuiter puede publicar la primer estupidez que se le viene a la cabeza, también puede unirse a causas o entrar al juego de la literatura en 140 caracteres, ya sea como autor o solo como lector. El hecho es que la literatura, gracias (OBVIAMENTE) a la loable labor de los talentosísimos y visionarios Twitter’atos, no sólo se ha hecho camino entre las banalidades y trivialidades de esa micro-blogósfera que son las redes sociales, sino que ha servido para revolucionar no sólo al género literario del microrrelato (que en sí es un logro deverás de admirarse) sino a la micronarratividad en general.

¿Es acaso Twitter la quintaesencia* del relato o, simplemente, su albacea?

*«En cosmología, quintaesencia es una forma hipotética de materia que se postula para explicar las observaciones del universo en expansión acelerada. La quintaesencia es un tipo de "energía del vacío".»