Primero la tinta, luego el papiro, después el papel y más adelante la imprenta, que liberó a los hombres de hacer copia por copia a mano, pero que también nos privó de esa maravillosa escritura enarbolada con múltiples pinturas al margen, las cuales eran para la vista todo un deleite.

Por Itzel Santos


Y por si fuera poco, la idea de lo que concebimos como libro, se ha ido modificando a través de los años y más aún dentro de la nueva era tecnológica en la que estamos envueltos, y en la que un “libro” puede leerse desde la PC, el celular o una Tablet, pero para los que amamos la lectura y sin menospreciar a la tecnología, nada se compara  con  ir por un libro a una librería (ya sea de ocasión o comercial), y deleitar nuestros sentidos con el olor a tinta o la sensación del papel, situación que se vuelve estéril cuando el contacto es mediante una pantalla de cristal recubierta con plástico frío (para algunos excitante), por el modelo y el tamaño del su multifuncional, o por una cámara de fotos, un juguete o una pantalla donde leer y escribir texto (cual pizarrón mágico de los años 80), además de evitarles la fatiga de las multitudes en las librerías, ya que aquí sólo basta utilizar dinero igualmente electrónico y con ello se puede descargar el contenido del libro que se requiera. En fin, para todos los gustos las revoluciones tecnológicas ganan o pierden adeptos y no se hace esperar algo distinto para cuestiones políticas, sociales, económicas, etc.

Como el siguiente fragmento revolucionario que cobra vida  justo en el momento en que alguien lee sobre historia y se da cuenta de que es un tema no encriptado y más bien aún latente…

Las mujeres sostienen la mitad del cielo, porque con la otra mano sostienen la mitad del mundo”  Mao TseTung

En estos momentos en los que nuestro país se encuentra envuelto nuevamente en agitaciones sociales por el entorno violento en el que vivimos, no podríamos dejar de lado un libro bastante recomendable para reflexionar un cara del hoy mundo globalizado y de una voz que aún no se acalla, debido a los pasos pequeños y lentos que se han dado para solucionar una situación de las más complejas que ha tenido la humanidad a lo largo de su historia, estoy hablando de la desigualdad entre géneros, que lo mismo se padece en América, que en Europa o África, sin distinción de raza o nivel social.

Este libro lleva por nombre “La mitad del cielo” escrito por la francesa Claude Broyelle por allá de 1973, justo en el auge revolucionario a nivel mundial, cuando la humanidad conoció no sólo los horrores de las guerras entre países, sino de las guerras internas, donde a lo largo y ancho de todo el mundo, mediante muerte y tortura muchas voces fueron silenciadas por alzarse en contra de las injusticias y desigualdades.

Este libro nos muestra una de las pocas visiones que hablan de la situación del género femenino resinificado de manera positiva dentro del Maoísmo, época durante la cual las mujeres alcanzaron un nivel igualitario a nivel social, ayudando no sólo al crecimiento industrial, sino a la defensa de su país en contra de la invasión japonesa y por si fuera poco por primera vez pudieron acreditarse un pedazo de tierra, derrocando la construcción política, patriarcal- feudal y también dejaron en esa época de ser la “esposa de”, a manera de remarcar bien la independencia del género femenino en todos los sentidos.

 


La participación de las mujeres chinas ha sido tan importante, que al quitarles la restricción de trabajar sólo en el ámbito doméstico, ha colocado a China en boca de todos por sus bajos costos de manufactura y expansión comercial.

Modelo que inspiró a muchos otros países en busca de la liberación femenina encaminada a la equidad durante las siguientes décadas. Sin embargo y muy desafortunadamente esa realidad no duraría tanto, la globalización y el capitalismo terminarían imponiéndose y hoy en día las mujeres chinas son muy vulnerables, hasta en lo más básico  como lo es en la decisión de dar vida, pues quien posea  ya un hijo no tiene derecho de tener otro más, a menos que pague una jugosa multa, y de no hacerlo son rastreadas, perseguidas como animales y forzadas a abortar; sin contar a las muchas niñas que son raptadas para ser vendidas como esclavas sexuales a distintas partes del mundo.


Es por ello que en plena protesta por la violencia que nos sitúa poco dentro de espacios cortos, no podemos olvidar alzar la voz para erradicar un problema tan viejo como la humanidad misma y que además mentira es que sólo a las mujeres nos atañe, porque todos y cada uno de nosotros, por lo menos tenemos una mujer muy cerca de nosotros, que es nuestra madre; a la lucha más allá de ponerle etiquetas como “feminismo” es una lucha necesaria para limpiar y revolucionar nuestro entorno, mismo que nos atañe a todos, porque de erradicarlos obtendremos armonía, que nos beneficiará por igual.

Otros libros con temática similar son:

La mujer nueva de Aleksandra Kollontaí.
El segundo sexo de Simone de Beauvoir.
Ética del Placer de Graciela Hierro.