Perversiones   Numeralia

Sexo aquí, sexo allá, sexo por todos lados y la verdadera emoción de practicarlo se ha perdido entre publicidad explicita que raya no en lo erótico, sino en lo vulgar, actualmente todo lo que vemos, oímos,  compramos,  comemos tiene que ver con la sexualidad.

Pero lo que hemos olvidado es que el sexo es una fuente no sólo de placer sino de purificación del alma.  Hoy en día  es más fácil correr y, huir de nuestros sentimientos y, emociones y, lo es aún más acostumbrarse a la rutina o aventarse sin paracaídas directito al aburrimiento, convirtiendo al sexo en una obligación. Ya lo decía Joaquín: “Yo no quiero comerme una manzana dos veces por semana sin ganas de comer” - y me  pregunto - ¿ustedes sí?

Por Itzel Santos.

Pareciera que en su mayoría decimos que sí,  pues hemos creado  formas de interacción circunstanciales y pasajeras. Tener una vida sexual sana y satisfactoria no es tan complicado pero, tampoco tan sencillo pues, para conseguirla  lo primero es hacernos conscientes y responsables de nuestros deseos y, generalmente los deseos se deben volver algo tangible para satisfacción nuestra.

Pero ello implica ir a contracorriente y tirar por la borda la idea mecanizada que hoy en día predomina y, que hace referencia a la lucha de los sexos y la defensa del individualismo; que si bien no están mal, los resultados nos han dejado una vida a medias, en donde lo que se complica es hallar  un cómplice de verdad, pues para ello debemos dejar egoísmos y vanidades egocentristas, actos a los que ya no estamos tan acostumbrados y,  el Sexo Tántrico es eso, es la comunión de dos cuerpos, dos almas y dos energías que fluyen de distintas fuentes.

No por nada la palabra Tantra proviene del sanscrito y su raíz  significa construir o tejer, lo que indica trabajo, esfuerzo. En la India antigua (a.C.) en el periodo denominado  Drávico, el Tantra era la base de las creencias religiosas y,  ello  no sólo hace referencia a las relaciones sexuales sino a la comunión del cuerpo con todo lo que le rodea, lo que hace que el Tantra sea una filosofía de vida, mediante la cual debemos aprender a escuchar al cuerpo para posteriormente conectarnos con nuestro yo espiritual y, de esta manera alcanzar la iluminación. Una de las formas para conseguir esa comunión es… el SEXO;  pero no el sexo de manera atascada, rápida, cansada y efímera, ¡Noooo! el sexo en el Tantra va más allá del cuerpo, es sensual, rico, sincronizado con nuestras respiraciones y acoplado a nuestros latidos; es leentoooo, sí,  pero no lento de aburrimiento, en él cada instante se aprovecha.

Por lo tanto lo que menos debe importar durante su práctica son los minutos transcurridos, pues nuestra pareja y nosotros mismos nos debemos fundir como arena en el mar del tiempo. Lo fundamental es disfrutarse poro a poro,  al inicio sin la necesidad de utilizar y estimular los genitales. Para iniciarse en el sexo Tántrico,  debemos  reaprender que todo nuestro ser es erógeno y develarlo con cada uno de nuestros sentidos.







Así el tacto es importante. Acariciarse mutuamente crea unión, crea armonía. Olerse, los olores son mágicos, hoy en día estamos tan acostumbrados a desodorizar todo que hemos perdido la costumbre de degustar hormonalmente al otro. Nosotros no tenemos porque oler feo, basta y sobra con comer saludablemente y bañarse todos los días para que durante el encuentro sexual no se necesite ocultar bajo mil puertas con candado nuestro propio olor y el olor del otro; eso no quiere decir que no podamos usar inciensos, flores, esencias, aceites o velas aromáticas que permitan crear un ambiente especial y único para gozar de nuestra intimidad de pareja.

Degustarnos no sólo es erótico, refuerza vínculos de confianza y plenitud. Vernos construye puentes entre el espíritu de nuestra pareja y el nuestro; los ojos comunican lo que a veces no podemos demostrar con actos o palabras y depende de la manera natural de expresarse en cada uno; tampoco tenemos por qué ser silenciosos o escandalosos, el hecho es ser naturales sin represiones; no existe mejor atractivo que la transparencia.

Bien, después de un detallado, entretenido y sensual  reconocimiento del otro y de nosotros mismos podemos reinventarnos mutuamente mediante el acto de penetración, que tampoco tiene porque transcurrir en 15 o 20  minutos, el cuerpo es para degustarse, disfrutarse para quedar satisfechos y no con hambre física, sexual y espiritual. El sexo Tántrico además busca alargar la fase de cenit sexual y varias de las posiciones recomendadas dejan a la mujer arriba del hombre, para que controle ella el nivel de penetración y a su vez lo ayude a él a disfrutar más y alargar el momento.



En el sexo Tántrico  uno se otorga y consagra al otro, pero no sin antes haberse otorgado y consagrado a uno mismo; en el Tantra uno ama al otro y a todo lo que le rodea, porque ha adquirido conciencia de ser parte de universo  y, de este modo el  equilibrio dominará al ser y lo inundará de paz,  reflejándose así  incluso en la incrementación de creatividad y concentración en otras actividades de la vida cotidiana.


Es por ello que en ésta práctica erótica-sexual la energía fluye, se desborda y estalla, purificándonos y haciéndonos crecer. Mucha gente que lo practica asegura conseguir orgasmos inimaginables y suena lógico que para un buen resultado se le dedique tiempo de calidad. Así que si lo que buscas es un camino de comunión con lo divino, que no esté peleado con el placer no acético del cuerpo, esta es tu opción.

Para cerrar, les recomendamos hacer ejercicios de respiración, los cuales les ayudarán a entrar en sintonía orgásmica con su pareja, en el preámbulo del coito, también les ayudará a controlar su nivel de excitación e incluso a lograr el orgasmo en comunión.

Los ejercicios son muy sencillos y si los practican de manera frecuente se volverán algo natural a la hora del encuentro.

Si ambos están de frente y quieren entrar en sintonía, pueden respirar de manera rítmica al mismo tiempo que su pareja; otra manera de adquirir  cercanía energética y emocional es respirar la exhalación del otro, ello es parte de compartirse de adentro hacia afuera.

Ahora que si quieren alargar el proceso de erotización, al estar de frente parados, sentados, o alguno de los dos sobre el otro, lo que deben hacer es echar la cabeza para atrás y respirar profunda y lentamente; esta posición abre las vías respiratorias, lo que provoca tranquilidad por la excelente  oxigenación a la que se somete a todo el cuerpo,  creando un ambiente de ensoñación corporal.

Y claro, si lo que quieren es llegar juntos al orgasmo, pueden ayudarse de respiraciones cortas y rápidas al mismo tiempo, ello aumenta la tención, libera adrenalina y por el contexto hace que se eleven los niveles de excitación. En el caso de las mujeres, maestros de yoga tántrico sugieren secuencias rápidas de 15 respiraciones y una larga y profunda, se puede repetir de dos a tres veces.

Y si ya en el orgasmo  desean alargar la sensación, sin echar la cabeza para atrás pueden respirar onda y profundamente sin prisa, ello les llevará a degustar las múltiples sensaciones que recorren todo su ser en ese instante de cenit, llevándolos a otros niveles de conciencia y traspasando con ello las fronteras del cuerpo y la piel.



Ojalá se animen a probar y practicar esta forma distinta de relacionarse sexualmente con su pareja, puede que les funcione a la perfección y conozcan otros placeres menos descriptibles y predecibles de los que cotidianamente estamos acostumbrados a experimentar, consiguiendo así llegar al nirvana.